Por casi medio siglo mantuvo Cuba a Fidel Castro en la cabeza de su gobierno, antes de pasar este a manos de su hermano Raúl, cual monarquía tradicional.

Si bien pueden discutirse la veracidad de ciertos datos, no es menor que la ONU, Unicef, la OMS y demás organismos internacionales avalen un legado positivo del dictador cubano, mejoras en salud, alfabetización, educación, desarrollo humano, entre otros.

¿Son estos avances -que suponemos reales- base suficiente para avalar al líder comunista? ¿Basta con enrostrar esta parte del legado de Fidel para borrar de un plumazo esa otra parte de su legado que incluye miles de torturados, desaparecidos, asesinados, exiliados forzosos y los millones de cubanos que se ven desde 1959 privados de las más básicas libertades? No, evidentemente no basta, tal como el “milagro económico chileno” no bastó para justificar las atrocidades de la dictadura militar.

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