Señor director:

Hace pocos días fue aprobado el proyecto de control de identidad perteneciente a la agenda corta anti delincuencia, y como es de costumbre, la lógica desesperada por hacer leyes a contratiempo ha tocado en el corazón de nuestros legisladores. Esta medida no deja de ser preocupante, puesto que existe un constante deseo de nuestros congresistas por dejar sin cadenas al leviatán, o lo que es peor, darle cadenas que solo ellos podrán controlar. El miedo a lo largo de la historia siempre ha sido una eficiente herramienta para el control social, puesto que el ambiente de inseguridad da paso a que la persona esté dispuesta a entregar su libertad por seguridad. Lo anterior lleva a que otorguemos poder discrecional a seres como uno, pero que en posición de gobierno o autoridad, conducen al ejercicio de la coacción y la violencia.

Este pequeño paso, pero significante estocada a nuestras libertades, solo generará que en nuestra pasividad creamos normal que no es necesaria la limitación coactiva del poder Estatal. Por último ¿La discrecionalidad y arbitrariedad con que se tome este control, realmente reducirá la delincuencia? ¿De verdad estamos dispuestos a no limitar el Poder Coactivo del Estado?  ¿Populismo legislativo o Fascismo legislativo?

Pablo Enrique Aldunate Allegro
Investigador
Centro de Estudios Equidad Ξ

Publicado en…

La Segunda
El Demócrata